Hace un par de semanas acudi, junto a mi dicharachera compañera Rosa, a unas Jornadas de Humor y Medio Ambiente que organizaba la Universidad de Granada, en las que participaron grandes del humor como Forges o El Roto y periodistas como Joaquin Araújo. En la sesion de clausura, el debate que se monto en la mesa redonda nos llevo casi sin darnos cuenta al problema de los medios de comunicacion. Araújo afirmo que los medios de comunicacion son tanto el problema como la solucion, ni con ellos ni sin ellos, pero aun asi, se mostro una imagen satanizada de los medios, algo que me crispo un poco. Hoy en dia, aceptar que una imagen vale mas que mil palabras no seria tan comun o valido como lo era en otros tiempos de ingenuidad y de ignorancia. Los medios de comunicacion, ya sea a traves de la television, periodicos o revistas impresas han olvidado una de las mas importantes leyes de la dialectica: cantidad no es equivalente a calidad. Hoy en dia, se nos ofrecen tanta cantidad de imagenes, tanta cantidad de informacion proveniente de tan distintos canales que estamos confusos ante la realidad misma en la que vivimos, estamos agobiados y nos sentimos incapaces de tomar una decision, nos sentimos incapaces de desarrollar en optimas condiciones nuestra capacidad de discernimiento entre lo que es bueno para nosotros y lo que no lo es, y mucho menos de hacerlo con aspectos que afectan a los demas, como por ejemplo el medio ambiente. Lamentablemente, nos encontramos en lo que muchos han venido a llamar "La epoca de la imagen", vivimos en una sociedad donde se vive deprisa y todo ha de acontecer de la manera mas fructifera posible, la gente no tiene tiempo de leer las noticias completas de los periodicos de informacion que compra por las mañanas casi como un acto reflejo, solo ojea los titulares y en la mayoria de las veces solo presta atencion a las imagenes que acompañan la noticia. Ya no queda nadie libre de pecado capaz de tirar la piedra de la horadez, nuestras manos estan manchadas de la mentira de muchos fotomontajes, de muchas ilusiones opticas, incluso de muchos planos e iluminaciones de incuestionado valor artistico, pero de cargados partidismo y moralismo. Puede que Araújo tuviera razon, que ni con los medios ni sin ellos, pero que igual de importante que una imagen pueden ser las mil palabras que la acompañen y que nos ayude a entender en su esencia.